Si cada nuevo shock devuelve a los mismos hogares al mismo punto de partida, la pregunta ya no debería ser qué activo volver a entregar. Debería ser qué condición estructural seguimos sin cambiar.

En muchos territorios rurales afectados por sequías, tormentas, pérdida de cosechas, pobreza crónica o inseguridad alimentaria, la respuesta institucional tiende a repetirse.

Una nueva emergencia afecta los medios de vida. Se identifican hogares vulnerables. Se formulan proyectos. Y con frecuencia reaparecen intervenciones conocidas:

  • Huertos familiares.
  • Paquetes de semillas.
  • Aves de patio.
  • Pollos de engorde o gallinas ponedoras.
  • Pequeños sistemas de riego.
  • Capacitación productiva.
  • Entrega de herramientas.
  • Capital semilla.

Estas respuestas pueden ser útiles. Algunas incluso pueden generar mejoras importantes en disponibilidad de alimentos, diversificación dietética, producción doméstica o pequeños ingresos. El problema no está necesariamente en el huerto, en las aves o en la capacitación.

El problema aparece cuando estas intervenciones se convierten en respuestas automáticas frente a problemas cuya causa no ha sido suficientemente investigada.

Y entonces ocurre algo preocupante: pasan los años, llegan nuevos proyectos, se vuelve a intervenir en las mismas zonas y, en muchos casos, con hogares que continúan presentando niveles muy similares de vulnerabilidad.

La pregunta que debería hacerse la cooperación no es únicamente: ¿Qué activo productivo podemos volver a entregar? Sino algo más incómodo: ¿Por qué, después de varios ciclos de intervención, estas familias continúan regresando al mismo punto de vulnerabilidad?

Ahí es donde la investigación operacional puede cambiar la conversación.

No confundir recuperación temporal con resiliencia

Después de un shock climático, reponer activos puede ser totalmente necesario. Una familia puede haber perdido cultivos, semillas, aves, herramientas, ahorros, fuentes de ingreso y capacidad de endeudamiento. En ese contexto, entregar insumos o activos productivos contribuye a una recuperación inmediata.

Recuperar un activo no equivale automáticamente a reducir vulnerabilidad. Esa distinción es fundamental.

Una familia puede recibir gallinas hoy, recuperar parcialmente su producción y volver a perderlas meses después por enfermedades, falta de alimento, altos costos, ausencia de vacunación o un nuevo evento climático.

También puede recibir semillas para un huerto y abandonar la producción al finalizar el proyecto porque no tiene agua suficiente, no puede comprar insumos nuevamente, no existe mercado, la mano de obra disponible es limitada o el siguiente shock elimina rápidamente lo recuperado.

En estos casos, el proyecto logró una mejora temporal, pero no necesariamente fortaleció la capacidad del hogar para enfrentar el siguiente shock.

El problema no es la intervención; es asumir que la intervención resuelve la causa

Existe suficiente evidencia para afirmar que los huertos familiares y la pequeña producción animal pueden aportar beneficios. FAO ha documentado durante años su potencial para mejorar la diversidad dietética y generar ingresos complementarios. En El Salvador, diversas experiencias en el Corredor Seco han combinado huertos, módulos avícolas, manejo de suelo y agua y prácticas agroecológicas como parte de estrategias de resiliencia.

Por tanto, sería simplista concluir que «los huertos no funcionan» o que «las gallinas no sirven». La pregunta correcta es otra:

¿Bajo qué condiciones funcionan, para quién y durante cuánto tiempo?

Una tecnología que funciona en un hogar puede fracasar en otro si cambian condiciones críticas como el acceso al agua, tenencia de la tierra, mercados, crédito, mano de obra, salud animal, riesgo climático, organización comunitaria o transporte. La misma intervención puede ser pertinente en un territorio y completamente insostenible en otro.

La recurrencia de la vulnerabilidad debería convertirse en objeto de investigación

En muchos sistemas de Monitoreo y Evaluación (M&E), la unidad de análisis termina siendo el proyecto. Se mide cuántos hogares participaron, cuántos activos se entregaron o cuántas personas fueron capacitadas. Pero la vulnerabilidad de los hogares no comienza ni termina con el ciclo de un proyecto.

Un hogar puede haber participado en varias intervenciones durante cinco, diez o quince años. Y ahí surge una pregunta que rara vez se investiga de manera sistemática:

  • ¿Qué trayectoria ha tenido ese hogar a lo largo del tiempo?
  • ¿Ha logrado acumular activos o mejorar su ahorro?
  • ¿Depende menos de la asistencia externa?
  • ¿Ha diversificado sus ingresos y aumentado su capacidad de resistir pérdidas?
  • ¿O simplemente ha entrado y salido repetidamente de proyectos de recuperación?

Esa trayectoria longitudinal revela mucho más sobre el impacto real que cualquier evaluación de cierre tradicional.

La erosión de activos es parte del problema

Los shocks repetidos no afectan únicamente el ingreso de una temporada; provocan la erosión progresiva de los activos. Ante una crisis, las familias venden animales, consumen semillas de reserva, agotan ahorros, se endeudan o reducen comidas.

El Banco Mundial ha documentado ampliamente cómo los desastres empujan a los hogares vulnerables hacia trampas de pobreza cuando no existen mecanismos de aseguramiento, protección social o crédito productivo.

Ciclo tradicional (Administra vulnerabilidad) Ciclo de resiliencia (Reduce vulnerabilidad)
Shock → Pérdida de activos → Asistencia → Recuperación parcial → Nuevo shock → Nueva pérdida → Nueva asistencia Shock → Protección de activos → Recuperación → Adaptación → Diversificación → Mayor capacidad frente al siguiente shock

¿Qué debería investigar la investigación operacional?

La investigación operacional ayuda a identificar por qué las intervenciones pierden utilidad o desaparecen. No requiere estudios académicos complejos, sino formular preguntas vinculadas directamente a la toma de decisiones programáticas:

1. ¿Por qué desaparecen los activos después del proyecto?

En un módulo avícola conviene analizar la supervivencia de las aves, costos de alimentación, acceso a vacunas, niveles de consumo familiar frente a venta, y capacidad real de reposición. En un huerto: disponibilidad de agua todo el año, acceso a semillas, manejo de plagas, mano de obra y retorno económico.

La sostenibilidad no debe medirse solo al cierre: ¿qué proporción de los activos sigue funcionando 12, 24 y 36 meses después?

2. ¿Puede el hogar mantener económicamente la actividad sin el proyecto?

Un activo productivo no es solo un bien físico; genera costos recurrentes de insumos, mantenimiento, sanidad y tiempo. Si el hogar no puede financiar el siguiente ciclo con sus propios recursos, el proyecto no construyó una actividad sostenible: construyó una actividad subsidiada temporalmente.

3. ¿Cuál es realmente la causa de la inseguridad alimentaria?

La inseguridad alimentaria responde a factores muy diversos. Dos familias pueden presentar el mismo indicador de déficit y requerir respuestas completamente distintas:

  • Una familia puede sufrirla por baja producción o sequía.
  • Otra por falta de ingresos, desempleo o endeudamiento excesivo.
  • Otra por falta de acceso a tierra o aislamiento vial frente a mercados.

FAO y WFP han insistido en que las estrategias de resiliencia deben abordar las vulnerabilidades estructurales subyacentes y no limitarse a la respuesta alimentaria inmediata.

El problema puede estar en el territorio, no en la familia

Muchos proyectos analizan al hogar individualmente y diseñan soluciones domésticas aisladas. Pero si cien hogares en una comunidad reciben huertos y los cien enfrentan escasez crítica de agua, mercados saturados, aislamiento y riesgo climático severo, estamos intentando resolver un problema territorial colectivo mediante cien soluciones individuales separadas.

La investigación operacional desplaza el foco:

  • De: ¿Qué le falta a esta familia?
  • A: ¿Qué está bloqueando los medios de vida en este territorio?

La respuesta puede requerir obras hídricas comunitarias, manejo de microcuencas, restauración de suelos, cadenas de comercialización colectiva, conectividad, protección social adaptativa o seguros agrícolas.

El Corredor Seco muestra por qué esta discusión importa

En El Salvador y Centroamérica, la exposición constante a sequías, canículas prolongadas y tormentas severas golpea cíclicamente al agro. WFP destaca que estos eventos continúan dañando cultivos y forzando estrategias de afrontamiento negativas (como la venta de pertenencias básicas o la reducción de porciones de comida).

En escenarios de recurrencia climática, el salto cualitativo entre recuperación y resiliencia radica en una sola pregunta: ¿cómo evitamos que el próximo shock vuelva a destruirlo todo?

¿Estamos instrumentalizando los hogares?

Existe un riesgo ético y metodológico evidente cuando un hogar se convierte sucesivamente en número de meta, beneficiario de entrega, participante de taller e historia de éxito para el donante… y dos años después vuelve a ser seleccionado en otro proyecto exactamente en el mismo estado de precariedad.

El sistema institucional puede utilizar repetidamente al mismo hogar para demostrar cumplimiento operativo, pero sin transformar su trayectoria de vida. La pregunta ética no es solo si entregamos lo prometido en el cronograma, sino si aprendimos qué ocurrió después.

La falta de memoria institucional agrava el problema

Con frecuencia, cada proyecto arranca de cero: nuevo donante, nueva línea de base, nuevo diagnóstico y nuevo padrón de beneficiarios. Se pierde el registro histórico: qué se entregó antes, cuánto duró, por qué fracasó o qué eventos ocurrieron después.

Sin memoria institucional, la cooperación corre el riesgo de ofrecer por cuarta o quinta vez la misma respuesta a una familia. La información histórica no debe servir para excluir a un hogar necesitado, sino para evitar repetir una intervención que ya demostró ser insuficiente.

Un nuevo indicador propuesto: Recurrencia de Vulnerabilidad

Los sistemas de M&E deberían incorporar una métrica más incómoda pero indispensable:

Indicador de Recurrencia de Vulnerabilidad: Porcentaje de hogares que, tras recibir asistencia para la recuperación de medios de vida, vuelven a requerir apoyo similar frente al siguiente evento o ciclo climático.

Su objetivo no es culpar a la familia, sino interpelar a las instituciones sobre qué condiciones estructurales siguen intactas.

De la recuperación a la transformación

Los proyectos deben explicitar en cuál de estos tres niveles están operando:

Nivel Pregunta orientadora Estrategias típicas
1. Recuperación ¿Cómo ayudamos al hogar a recuperar lo perdido? Semillas, transferencias de efectivo, herramientas, módulos de aves, alimentos.
2. Resiliencia ¿Cómo logramos que el próximo shock cause menos daño? Diversificación productiva, cosecha de agua, protección de activos, ahorro comunitario, seguros, alertas tempranas.
3. Transformación ¿Qué condiciones estructurales deben cambiar para romper el ciclo? Acceso a tierra, infraestructura hídrica territorial, mercados justos, gobernanza, políticas de protección social adaptativa.

La acción anticipatoria ofrece una lógica diferente

Frente a la lógica de esperar el desastre para luego repartir insumos, enfoques promovidos por FAO y WFP priorizan la acción anticipatoria vinculada a fenómenos como El Niño: actuar antes de que se consume la pérdida (protegiendo fuentes de agua, entregando semillas de ciclo corto o activando transferencias tempranas).

Proteger los activos antes del impacto es sustancialmente más costo-efectivo y digno que reconstruirlos repetidamente desde las cenizas.

Una agenda de investigación operacional antes de formular un nuevo proyecto

Antes de aprobar otra iniciativa de paquetes productivos en un territorio recurrente, el equipo formulador debería responder:

  1. ¿Cuántas intervenciones similares ha recibido esta comunidad en los últimos 5 a 10 años?
  2. ¿Qué hogares han participado repetidamente y cuál ha sido su evolución real?
  3. ¿Qué proporción de los activos entregados en el pasado sobrevivió tras 12, 24 y 36 meses?
  4. ¿Por qué desaparecieron los que no continuaron?
  5. ¿Cuál es la causa primaria de la inseguridad alimentaria (disponibilidad, acceso o estabilidad)?
  6. ¿Cuál es el cuello de botella territorial y cómo lo modifica esta propuesta?
  7. ¿Qué costos recurrentes asumirá la familia al cierre y cuenta con capacidad económica para sostenerlos?
  8. Si esta familia vuelve a necesitar exactamente el mismo apoyo dentro de dos años, ¿qué habremos aprendido?

El desafío para la cooperación

El dilema no es «huertos sí o huertos no», o «aves sí o aves no». La verdadera discusión es:

¿Estamos seleccionando intervenciones porque resuelven la causa del problema o porque son las soluciones que ya sabemos implementar con facilidad?

Una organización puede volverse sumamente eficiente ejecutando actividades conocidas, pero la eficiencia operativa no garantiza pertinencia ni sostenibilidad. La investigación operacional introduce el rigor de diagnosticar primero el mecanismo causal y seleccionar la intervención después.

Conclusión: el verdadero aprendizaje empieza cuando dejamos de repetir

Los hogares rurales golpeados por crisis climáticas precisan asistencia inmediata. Sin embargo, cuando las mismas comunidades retornan al punto de partida tras cada ciclo, el problema no radica solo en el clima: radica en el diseño de nuestras respuestas.

Uno de los mayores tropiezos de un sistema de M&E no es constatar que una intervención no fue sostenible; el verdadero fallo es constatarlo repetidamente a lo largo de los años y continuar diseñando proyectos como si nunca lo hubiésemos aprendido.


Referencias y fuentes consultadas

  • Banco Mundial. Literatura e investigaciones sobre trampas de pobreza, gestión del riesgo de desastres y protección de activos productivos.
  • FAO & WFP. Llamamientos conjuntos sobre Acción Anticipatoria, respuesta al fenómeno El Niño y fortalecimiento de la resiliencia en el Corredor Seco Centroamericano.
  • FAO. Documentación técnica sobre sistemas integrados de producción a pequeña escala, huertos familiares y seguridad alimentaria y nutricional.
  • WFP. Informes de evaluación de seguridad alimentaria, monitoreo de medios de vida y estrategias de afrontamiento en Centroamérica.