El Niño 2026 en El Salvador: metodología para anticipar riesgos | Raíces de Cambio

Acción anticipatoria · Riesgo climático

El Niño 2026 en El Salvador: una metodología para anticipar riesgos y focalizar la respuesta

Una propuesta territorial y dinámica para transformar datos climáticos, demográficos y productivos en escenarios que permitan actuar antes de que los impactos se agraven.

El fenómeno de El Niño plantea un desafío que va más allá de pronosticar menos lluvias. Su impacto depende de dónde ocurre el déficit de precipitación, cuánto dura, qué medios de vida están expuestos y qué capacidad tienen los hogares para enfrentar pérdidas de cultivos, reducción de ingresos o menor disponibilidad de agua.

Desde Raíces de Cambio proponemos una metodología para estimar la población y los hogares en riesgo de afectación por El Niño en El Salvador. Su propósito no es predecir con certeza cuántas familias serán afectadas, sino crear escenarios que permitan focalizar territorios, planificar anticipadamente y actuar antes de que los impactos se profundicen.

Principio metodológico: los resultados representan población y hogares en riesgo, no familias definitivamente afectadas. La confirmación de daños requiere verificación en campo.

¿Qué busca esta propuesta?

La metodología pretende apoyar cuatro decisiones fundamentales:

  • identificar los municipios con mayor exposición y vulnerabilidad;
  • estimar la población y los hogares potencialmente en riesgo;
  • detectar cambios en la categoría de riesgo a partir de información climática reciente;
  • facilitar la preparación de escenarios y acciones anticipatorias.

La unidad de análisis son los 44 municipios vigentes. La base demográfica utiliza el Censo de Población y Vivienda 2024 del Banco Central de Reserva y cubre 5,922,921 personas con municipio identificado.

Una metodología de tres capas

1. Exposición climática

Representa la posibilidad de que un territorio experimente sequía meteorológica, canícula prolongada, déficit de lluvia o estrés hídrico. Considera la ubicación en el Corredor Seco, la recurrencia de periodos secos, las perspectivas climáticas, los días secos consecutivos y la humedad disponible en el suelo.

Esta capa aporta el 45% del puntaje base.

2. Sensibilidad productiva

Busca identificar territorios dependientes de actividades sensibles a la falta de lluvia: agricultura de secano, producción de maíz, frijol, arroz y sorgo, ganadería, pesca, producción de patio, autoconsumo y jornaleo agrícola.

Esta capa aporta el 35% del puntaje.

3. Vulnerabilidad social

Estima la capacidad de los hogares para enfrentar y recuperarse del impacto. Incluye ruralidad, acceso limitado al agua, baja diversificación de ingresos, precariedad habitacional, inseguridad alimentaria previa y presencia de grupos con mayores necesidades de protección.

Esta capa representa el 20% restante.

Riesgo base = 45% exposición + 35% sensibilidad productiva + 20% vulnerabilidad social

Los días secos como variable detonadora

El componente dinámico del modelo son los días secos consecutivos (DSC) monitoreados por el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, MARN, mediante su red de estaciones.

  • Condición normal: de 0 a 4 DSC.
  • Sequía débil: de 5 a 10 DSC.
  • Sequía moderada: de 11 a 15 DSC.
  • Sequía fuerte: más de 15 DSC.

La variable modifica el riesgo base cuando una estación entra en una categoría de sequía. Para evitar sobreestimaciones, si la fuente informa la categoría pero no el valor exacto de cada estación, el modelo utiliza el límite inferior: 5 DSC para sequía débil y 11 para moderada. Así, el máximo nacional no se asigna automáticamente a todo un municipio.

Situación observada en agosto de 2026

El tercer episodio de sequía meteorológica de 2026 comenzó el 7 de agosto. El último reporte territorial localizado, correspondiente al 19 de agosto, registró un máximo de 13 días secos consecutivos, equivalente a sequía moderada.

En ese momento se reportaban 32 estaciones en sequía moderada o débil. El 65.6% estaba en la zona oriental. Las estaciones se distribuían en Ahuachapán, Santa Ana, Sonsonate, Chalatenango, Cabañas, La Paz, San Vicente, Usulután, San Miguel, Morazán y La Unión, con mayor concentración en estos tres últimos departamentos orientales y en Usulután.

El modelo también conserva como memoria climática el segundo episodio, ocurrido entre el 13 de julio y el 6 de agosto, que alcanzó un máximo de 22 DSC y categoría severa en estaciones de La Unión y Usulután.

Resultados de la actualización

17municipios con detonador climático aplicado
1,770,009personas proyectadas en riesgo
573,458hogares proyectados en riesgo
26municipios en riesgo alto, frente a 21 en el escenario base

Cinco municipios permanecen en riesgo bajo y 13 en riesgo medio. El escenario de máximo anual conserva la misma población proyectada que el escenario vigente. Esto no significa que un episodio moderado y uno severo tengan el mismo impacto.

La explicación está en los umbrales: los municipios con las rachas más intensas ya habían cruzado la categoría alta con el detonador vigente. El máximo anual eleva su puntaje, pero no vuelve a cambiar su categoría ni la tasa de población utilizada. Una mejora futura será incorporar niveles de riesgo alto, muy alto y extremo.

¿Cómo pueden utilizarse los resultados?

La proyección puede orientar el monitoreo de cultivos de postrera, evaluaciones rápidas de agua y forraje, protección de medios de vida, preparación de transferencias monetarias o asistencia alimentaria, distribución anticipada de insumos y coordinación con gobiernos locales y comunidades.

La selección definitiva de familias debe complementarse con información de campo sobre pérdidas agrícolas, reducción de ingresos, agotamiento de reservas alimentarias, disponibilidad de agua y estrategias negativas de afrontamiento.

Limitaciones que debemos reconocer

  • El último reporte territorial localizado corresponde al 19 de agosto; existía un rezago de cinco días frente a la fecha del producto.
  • Las lluvias posteriores pudieron interrumpir algunas rachas de manera local.
  • Una estación representa un punto de observación y no implica que todo el municipio experimente las mismas condiciones.
  • Las capas productiva y social todavía utilizan aproximaciones territoriales que deberán fortalecerse con datos del Censo Agropecuario y de Pesca 2025 y microdatos censales.
  • Las tasas de proyección son supuestos de planificación y no incidencias observadas.

Una herramienta para actuar antes

La principal contribución de la propuesta no es producir una cifra única, sino establecer un proceso de actualización continua. Cada nuevo boletín del MARN puede modificar los días secos, recalcular el riesgo y mostrar qué municipios cambian de categoría, cuánta población adicional entra en riesgo y qué acciones deberían prepararse.

La proyección no pretende adivinar el futuro. Busca convertir la información climática y territorial disponible en escenarios útiles para proteger medios de vida, focalizar mejor y reducir el costo humano de actuar tarde.

Raíces de Cambio presenta esta metodología como una propuesta abierta a revisión, validación institucional y mejora progresiva mediante datos oficiales, evidencia de campo y participación de las comunidades.

Documentos adjuntos:

Reporte Riesgo El niño 2026 Actualizado al 24 de agosto.

Modelo Riesgo El Niño Actualizado al 24 de agosto 2026

Fuentes principales